
El presidente de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas, Homero García de la Llata, habla sobre la realidad del campo mexicano, los desafíos sanitarios, el comercio internacional y el futuro de una actividad estratégica para el país.
La ganadería mexicana atraviesa un momento decisivo. A los retos históricos del sector se suman nuevos desafíos relacionados con la sanidad animal, el cambio climático, la seguridad, la apertura comercial y la incorporación de nuevas tecnologías. En entrevista con Electoralia LA REVISTA, Homero García de la Llata, presidente de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG), ofrece un panorama sobre la realidad que viven miles de productores mexicanos y explica por qué el futuro del sector dependerá de fortalecer la productividad, la innovación y las políticas públicas.
“La mayoría de los productores son pequeños y medianos”
Ildefonso Aguirre: Antes de hablar de los retos que enfrenta actualmente la ganadería mexicana, nos gustaría conocer un poco más de tu historia. ¿Cómo comenzó tu relación con el campo?
Homero García de la Llata: Mi vínculo con la ganadería comenzó desde niño. Crecí en una familia dedicada al campo en Tamaulipas y esa cercanía despertó muy temprano mi interés por la producción agropecuaria. Posteriormente estudié Ingeniería Agronómica y, conforme fueron pasando los años, tuve la oportunidad de desarrollarme tanto como productor como dentro de las organizaciones ganaderas.
Inicié trabajando con producción ovina y posteriormente incorporamos ganado bovino bajo el sistema vaca-becerro, además de participar en la exportación hacia Estados Unidos. Paralelamente fui involucrándome en el trabajo gremial hasta llegar a la presidencia de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas.
Ha sido un camino de muchos años, pero sobre todo de aprendizaje constante. Nunca he dejado de ser productor, y eso me permite comprender de primera mano los problemas que enfrenta diariamente el campo mexicano.
ldefonso Aguirre: ¿Cómo describirías hoy la realidad de la ganadería en México?
Homero García de la Llata: Lo primero que debemos entender es que no existe una sola ganadería mexicana. Cada estado enfrenta condiciones completamente distintas y eso hace que los retos también sean diferentes.
No es lo mismo producir ganado en el norte del país que hacerlo en el sureste; cambian el clima, la disponibilidad de agua, la infraestructura e incluso los mercados.
Sin embargo, hay algo que pocas veces se menciona: la gran mayoría de los productores mexicanos son pequeños y medianos.
Existe la percepción de que la ganadería está integrada únicamente por grandes ranchos o enormes empresas, pero la realidad es distinta. La mayor parte de nuestros agremiados trabaja en unidades de producción familiares, muchas de ellas con inventarios relativamente pequeños.
Eso implica que nuestro trabajo como Confederación no consiste únicamente en representar al sector, sino también en acercar capacitación, asistencia técnica, programas sanitarios y herramientas que permitan mejorar la productividad.
Ildefonso Aguirre: Entonces, ¿el tamaño del rancho no determina necesariamente el éxito del productor?
Homero García de la Llata: Exactamente.
La rentabilidad no depende únicamente del número de animales, sino de qué tan eficiente es la producción.
Un pequeño productor puede obtener muy buenos resultados si logra mejorar indicadores como fertilidad, sanidad, alimentación y manejo del ganado.
Hoy nuestro principal objetivo es ayudar a que esos productores produzcan más y mejor.
México tiene un enorme potencial para incrementar la producción de proteína animal, pero para lograrlo debemos apostar por la capacitación y por la incorporación de mejores prácticas productivas.
El desafío sanitario y el impacto del gusano barrenador
Ildefonso Aguirre: Durante los últimos meses el tema del gusano barrenador ocupó gran parte de la agenda pública. ¿Qué tan grave fue realmente esta situación para la ganadería mexicana?
Homero García de la Llata: Fue un reto importante, pero el mayor problema no fue únicamente la presencia del gusano barrenador.
El impacto más fuerte vino a partir del cierre temporal de la frontera con Estados Unidos para la exportación de ganado mexicano.
Eso generó pérdidas económicas muy importantes para miles de productores que tradicionalmente comercializaban sus becerros en ese mercado.
Desde nuestro punto de vista existían condiciones para aplicar esquemas de regionalización sanitaria y evitar una suspensión generalizada de las exportaciones, pero finalmente esa fue la decisión que tomó el gobierno estadounidense.
Afortunadamente se mantuvo una comunicación permanente entre las autoridades de ambos países y actualmente ya se observan avances importantes hacia la normalización del comercio.

Ildefonso Aguirre : ¿La sanidad continúa siendo uno de los pilares del sector?
Homero García de la Llata: Sin duda.
La sanidad animal representa una de las mayores fortalezas de la ganadería mexicana.
Durante décadas se ha trabajado para mantener reconocimientos internacionales que hoy permiten a nuestros productos competir en distintos mercados.
Por eso es tan importante fortalecer instituciones como el SENASICA y continuar invirtiendo en vigilancia epidemiológica, prevención y capacitación.
La confianza de los consumidores y de los mercados internacionales depende, en buena medida, del trabajo sanitario que realiza el país.
El T-MEC y la importancia del mercado estadounidense
Ildefonso Aguirre: Después de todo lo ocurrido con el gusano barrenador, la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) cobra una importancia especial para el sector ganadero. ¿Qué está en juego?
Homero García de la Llata: El T-MEC es una pieza fundamental para la ganadería mexicana. Nuestro interés es mantener condiciones que permitan seguir exportando ganado y carne con reglas claras y bajo criterios técnicos.
Uno de los temas que consideramos prioritarios es que se respete el principio de regionalización sanitaria. Cuando un problema se presenta en una zona específica, no debería afectar a todo el país. Ese criterio ya se aplica en otros sectores y creemos que debe fortalecerse para evitar cierres generalizados que terminan perjudicando a miles de productores.
También observamos con atención algunas propuestas relacionadas con el etiquetado del país de origen, porque podrían convertirse en barreras técnicas al comercio si no se aplican de manera adecuada.
La relación comercial entre México y Estados Unidos ha demostrado ser complementaria. Ambos países se benefician del intercambio de productos pecuarios y mantener esa integración resulta estratégico para las dos economías.
Ildefonso Aguirre: Después de todo lo ocurrido con el gusano barrenador, la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) cobra una importancia especial para el sector ganadero. ¿Qué está en juego?
Homero García de la Llata: El T-MEC es una pieza fundamental para la ganadería mexicana. Nuestro interés es mantener condiciones que permitan seguir exportando ganado y carne con reglas claras y bajo criterios técnicos.
Uno de los temas que consideramos prioritarios es que se respete el principio de regionalización sanitaria. Cuando un problema se presenta en una zona específica, no debería afectar a todo el país. Ese criterio ya se aplica en otros sectores y creemos que debe fortalecerse para evitar cierres generalizados que terminan perjudicando a miles de productores.
También observamos con atención algunas propuestas relacionadas con el etiquetado del país de origen, porque podrían convertirse en barreras técnicas al comercio si no se aplican de manera adecuada.
La relación comercial entre México y Estados Unidos ha demostrado ser complementaria. Ambos países se benefician del intercambio de productos pecuarios y mantener esa integración resulta estratégico para las dos economías.
Tecnología, productividad y sustentabilidad
Ildefonso Aguirre: Muchas veces se habla de innovación tecnológica pensando únicamente en maquinaria o equipos sofisticados. ¿Cómo está llegando realmente la tecnología al campo mexicano?
Homero García de la Llata: La tecnología comienza desde aspectos muy básicos que generan grandes resultados.
Hoy existen mejores herramientas para el manejo reproductivo, la nutrición, la genética, la sanidad y el control de los animales. Incluso acciones aparentemente sencillas, como evaluar correctamente la fertilidad de los sementales o mejorar la alimentación del ganado, pueden aumentar significativamente la productividad.
Nuestro objetivo es que ese conocimiento llegue a los pequeños productores, porque ahí existe una enorme oportunidad de crecimiento.
Más que incorporar tecnología por moda, se trata de utilizar herramientas que permitan producir de manera más eficiente y sostenible.
Ildefonso Aguirre: El cambio climático también se ha convertido en uno de los principales desafíos para el sector agropecuario.
Homero García de la Llata: Sin duda.
Las sequías prolongadas, las lluvias irregulares y los fenómenos meteorológicos extremos están modificando la forma de producir.
Hoy debemos administrar mejor los recursos naturales, cuidar los pastizales y recuperar la capacidad productiva de los suelos.
Durante muchos años se habló únicamente de las emisiones que genera la ganadería, pero pocas veces se mencionó que un manejo adecuado de los potreros también contribuye a capturar carbono y conservar los ecosistemas.
Por eso hablamos cada vez más de una ganadería sustentable, donde productividad y cuidado del medio ambiente no sean conceptos opuestos, sino complementarios.
Seguridad y políticas públicas
IA: Además de los retos productivos, ¿qué otros temas preocupan actualmente a los ganaderos?
Homero García de la Llata: Uno de los más importantes es la seguridad.
En distintas regiones del país los productores enfrentan problemas relacionados con el robo de ganado, la extorsión y otros delitos que afectan directamente su patrimonio.
Garantizar condiciones de seguridad para quienes producen alimentos debería ser una prioridad nacional.
Al mismo tiempo necesitamos fortalecer las instituciones encargadas de la sanidad animal, impulsar programas de capacitación y generar mecanismos de financiamiento que permitan modernizar las unidades de producción.
El campo mexicano tiene capacidad para crecer, pero requiere políticas públicas que acompañen ese desarrollo.
Una actividad estratégica para México
Ildefonso Aguirre: Después de varios años al frente de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas, ¿qué representa para ti esta responsabilidad?
Homero García de la Llata: Es un enorme honor.
Representar a cientos de miles de productores implica escuchar realidades muy distintas y buscar soluciones para todas ellas.
México cuenta con una extraordinaria diversidad productiva y precisamente esa riqueza es una de nuestras mayores fortalezas.
Nuestro compromiso es seguir defendiendo los intereses del sector y trabajar para que las nuevas generaciones encuentren en la ganadería una actividad rentable, moderna y con futuro.
Estoy convencido de que México tiene todo para consolidarse como una potencia en la producción de proteína animal.

Mirar hacia el futuro
IA: Finalmente, ¿qué mensaje le gustaría enviar a quienes todos los días consumen productos provenientes del campo mexicano?
Homero García de la Llata: Me gustaría invitar a todos los consumidores a valorar el enorme esfuerzo que existe detrás de cada alimento.
Miles de familias trabajan todos los días enfrentando sequías, huracanes, enfermedades y muchos otros desafíos para garantizar el abasto de carne, leche y otros productos pecuarios.
Cuando los consumidores eligen productos mexicanos también respaldan a esas familias y contribuyen al desarrollo de las comunidades rurales.
Tenemos retos importantes, pero también enormes oportunidades.
Si continuamos fortaleciendo la sanidad, la productividad, la capacitación y la sustentabilidad, la ganadería mexicana seguirá siendo uno de los pilares de la alimentación y de la economía nacional.
Me gustaría invitar a todos los consumidores a valorar el enorme esfuerzo que existe detrás de cada alimento. Miles de familias trabajan todos los días enfrentando sequías, huracanes, enfermedades y muchos otros desafíos para garantizar el abasto de carne, leche y otros productos pecuarios.
Cuando los consumidores eligen productos mexicanos también respaldan a esas familias y contribuyen al desarrollo de las comunidades rurales.
Tenemos retos importantes, pero también enormes oportunidades. Si continuamos fortaleciendo la sanidad, la productividad, la capacitación y la sustentabilidad, la ganadería mexicana seguirá siendo uno de los pilares de la alimentación y de la economía nacional.
La conversación con Homero García de la Llata deja claro que la ganadería mexicana enfrenta una etapa de transformación. Los desafíos sanitarios, la revisión del T-MEC, el cambio climático y la seguridad obligan al sector a evolucionar, pero también abren la puerta para construir una actividad más competitiva, tecnificada y sostenible.
Detrás de las cifras y de los mercados internacionales permanece el verdadero motor de esta industria: cientos de miles de pequeños y medianos productores que, día con día, mantienen viva una de las actividades económicas más importantes del país.







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