
El PGA TOUR Américas convirtió al Club de Golf La Hacienda en el centro
del golf latinoamericano durante una semana inolvidable
Del 4 al 7 de junio, el Club de Golf La Hacienda vivió una semana que quedará en la memoria de sus socios, jugadores y aficionados al golf. Por primera vez, uno de los
circuitos de desarrollo más importantes del continente, el PGA TOUR Américas, hizo escala en este tradicional club del Estado de México, reuniendo a 144 jugadores provenientes de 21 países, 21 latinoamericanos y 9 mexicanos en busca de puntos fundamentales para alcanzar el Korn Ferry Tour y, eventualmente, el PGA TOUR profesional.

Pero más allá de los resultados deportivos, el Mexico Championship presentado por Scotia Wealth Management representó una oportunidad única para acercar el golf profesional a cientos de aficionados que pudieron seguir de cerca a los jugadores, recorrer los fairways junto a ellos y observar el nivel de exigencia que requiere competir al más alto nivel. Semanas antes del arranque del torneo, el campo de La Hacienda comenzó una preparación especial para cumplir con los estándares que exige el PGA TOUR Américas. El trabajo realizado por la directiva, encabezada por el Ing. Luis Ríos, presidente del club; el Ing. Xavier Lebrija, presidente de Golf; el Lic. Sven Wallsten, presidente del Comité de Golf; así como por el Ing. Víctor Hernández, superintendente del campo, y Alfonso Reyes, profesional del club, permitió presentar un escenario que recibió elogios tanto de jugadores como de organizadores.

Para los socios, el sentimiento predominante fue de orgullo. Durante toda la semana se respiró un ambiente de expectativa y admiración. No era común observar a jugadores profesionales recorriendo los mismos fairways que cada semana disfrutan los socios del club. La posibilidad de caminar junto a ellos, observar sus rutinas de práctica y seguir sus rondas a escasos metros convirtió el torneo en una experiencia única.

Uno de los aspectos que más llamó la atención fue la disciplina de los jugadores. No se trataba únicamente de observar grandes golpes durante la competencia. Incluso después de completar sus rondas, muchos regresaban al área de práctica para seguir trabajando en su swing, su juego corto o el putt. La búsqueda constante de perfección parecía no tener descanso.
Tuve además la oportunidad de participar en el Pro-Am, compartiendo ronda con los profesionales Tegan Seeley Andrews y Danny Fisher. La experiencia fue reveladora.
Para quienes jugamos golf de manera amateur, la diferencia entre un jugador profesional yuno aficionado puede parecer únicamente una cuestión de distancia o consistencia. Sin
embargo, compartir el campo con ellos permite descubrir que la verdadera diferencia estáen la precisión y en la mentalidad competitiva.
La forma en que golpean la bola resulta impactante. Todo parece sencillo. El contacto es limpio, sólido y repetitivo. Todo parece ejecutarse con naturalidad. El impacto siempre
ocurre en el centro de la cara del palo, en ese famoso “sweet spot” que los aficionados perseguimos constantemente.
Pero quizás lo más sorprendente no fue la distancia que alcanzaban sus golpes, sino su mentalidad. Cada tiro tenía una intención clara..
Mientras muchos aficionados buscan evitar errores, los profesionales buscan oportunidades. Atacan las banderas, buscan posiciones agresivas y toman decisiones con una confianza construida a través de miles de horas de práctica. Afortunadamente, la ronda transcurrió en un ambiente cordial y amigable. Tanto Tegan como Danny mostraron una gran disposición para convivir, compartir experiencias y acercar el golf profesional a quienes tuvimos la fortuna de acompañarlos durante esa ronda. Sin embargo, si hubo una historia que logró capturar la atención y la emoción de todos durante la semana, fue la del campeón del torneo.

El estadounidense Corey Pereira dominó la competencia de principio a fin para conquistar el Mexico Championship con un impresionante acumulado de 22 golpes bajo par, cuatro golpes por delante de su más cercano perseguidor. Pero detrás de esa victoria existía unahistoria mucho más profunda que cualquier resultado deportivo. Al embocar el putt final en el hoyo 18 y asegurar el triunfo, Pereira levantó la vista al cielo.
Más tarde revelaría el motivo. Su pensamiento estaba dirigido a Leah, su esposa, quien falleció en junio de 2025 tras una larga batalla contra un agresivo tipo de cáncer. “Solo pensaba en ella en el green del 18, deseando que estuviera aquí para celebrar conmigo”, confesó emocionado tras la victoria. Sus palabras conmovieron a quienes siguieron el torneo. Durante años enfrentó no solamente los desafíos propios de una carrera profesional, sino también el dolor de acompañar a su esposa durante su enfermedad y posteriormente afrontar su pérdida. Por eso, más que una victoria deportiva, el triunfo en La Hacienda representó una recompensa emocional después de años particularmente difíciles.

La historia de Pereira recordó que detrás de cada tarjeta de score existe una historia humana. Que detrás de cada birdie, cada ronda y cada trofeo hay sacrificios, esfuerzos y desafíos personales que muchas veces el público no alcanza a ver.
La semana también dejó buenas noticias para el golf mexicano. El poblano Omar Morales finalizó en la quinta posición, convirtiéndose en el mejor latinoamericano del torneo y consolidándose como una de las jóvenes promesas del golf nacional. Cuando cayó el último putt y los jugadores comenzaron a abandonar el club rumbo a la siguiente parada del PGA TOUR Américas, quedó la sensación de haber vivido algo especial. Durante cuatro días, La Hacienda fue el epicentro del golf profesional en América Latina y
para los aficionados fue una oportunidad de acercarse a los futuros protagonistas del PGA TOUR. Para los socios, un motivo de orgullo. Y para quienes tuvimos la oportunidad de
vivirlo desde dentro, una experiencia que confirmó que el golf profesional no solo se mide en resultados, sino también en historias, aprendizajes y emociones que permanecen mucho después de que termina el torneo.







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