
LA SOCIEDAD CIVIL AÚN RESPIRA A PESAR DE TODO
Hace años conocí a un grupo de señoras ejemplares en Xalapa, que veían una realidad que nadie entendía, la de los familiares de pacientes de cáncer que se movían a la capital de Veracruz y que pernoctaban en la calle, con frío, lluvia o calor, a merced de la noche y con poco alimento, sin un baño y con la misma ropa de hace días. Era una problemática que iba más allá de llevar alimentos afuera del hospital, se requería de infraestructura, administración de recursos, organización y un modelo que permitiera se sostuviera con las mismas personas que ayudaban, más donativos y un fideicomiso que administrara los recursos.
Durante años ayudaron a miles de familiares que vieron en ellas, no solo un refugio cuando sus seres amados recibían sus quimioterapias o en lugar de eso, la noticia del fallecimiento de su madre, hija o abuelo; también vieron la esperanza de que a pesar de todo lo que involucraba la enfermedad, había un rayo de luz que les permitía continuar con su vida.
Así, hay miles y miles de personas, en su mayoría mujeres que dejan mente, cuerpo, patrimonio y a veces hasta la vida, para ayudar a los más desprotegidos en las tragedias de que son víctimas por el mismo sistema en el que vivimos.
Y ¿por qué le cuento esto querido lector? Porque recientemente la fundación de Saskia Niño de Rivera, denunció públicamente que habían recolectado durante dos años, insumos para reconstruir la casa de niñas víctima de trata de personas y abuso sexual a cargo del DIF de Acapulco, en donde les aplicaron la grandiosa explicación de “no llegó completo”. Un robo en despoblado, que es solo un ejemplo de tantas y tantas injusticias que se cometen a diario en nuestro país.
Y es que seguramente usted coincidirá conmigo que hay que tener muy poca vergüenza, por no decir otra cosa, para hacer algo tan burdo, vil y bajo que robarles insumos a niñas que lo único que podían esperar de un estado fallido, es que pudieran estar en un lugar con luz, agua, comida y una cama donde dormir; pero parece que eso es demasiado para la Alcaldesa Abelina, que junto con personajes políticos deplorables actuales, se suman a la lista de servidores públicos que han ocupado cargos, no solo para enriquecerse; sino para hacer el mal y en este caso, evitar el bien. Siempre he creído que hay dos formas directas para ayudar a varias personas con tus acciones y son la política y la sociedad civil organizada; por eso ambas son de vocación, de corazón, de preparación, de voluntad, de ganas, de ímpetu, de fuerza y de mucha tolerancia a la frustración.
Las OSC, tradicionalmente han sido brazos operadores de lo que el estado omite, no le alcanza financieramente o no es capaz de ver la realidad de la gente; pero con la nueva filosofía obradorista, bajo la máxima de “vamos a entregar apoyos sin intermediarios”, eliminaron los recursos a la sociedad civil organizada, tachándolos de corruptos, evasores de impuestos, simuladores y metiéndolos a todos en un mismo cajón; prometiendo que los recursos destinados a los programas sociales iban a cubrir todas la necesidades de los mas desprotegidos. Y sí, pueden haber tenido razón en algunos casos, los grandes evasores ocupaban muchas fundaciones para evitar contribuir al fisco, pero no se pueden medir a todos con la misma vara.
Pero ¿qué pasa entonces cuando el estado falla en medicinas en el sistema de salud? pues normalmente las OSC entraban al quite, para dar un acompañamiento, guía, medicamentos, transporte, hospedaje, etc… Le voy a poner un ejemplo actual, que sucede en el Hospital “La Raza”; mi tía es parte de la “Asociación Mexicana para Pacientes con Inmunodeficiencias Primarias” (AMPIP), quien es fundada por personas precisamente con este padecimiento y quienes se dieron cuenta lo difícil que es tener un diagnóstico correcto, atención, medicamento y tratamientos. Durante años estuvieron con sus propios medios, donaciones y apoyo del hospital salvando vidas, porque la verdad es que quien no recibe su tratamiento oportuno, está en peligro de muerte. La realidad es que hoy, el hospital normalmente no tiene el tratamiento requerido, además de que cambiaron de laboratorio y cuando lo tienen, ponen el que, según el dicho de los propios pacientes, no les hace efecto y merman considerablemente su calidad de vida. Y qué decir de la falta de empatía, cordialidad y sensatez del personal de ese hospital y varios más que han sacado el cobre (decía mi abuela) y faltado a su promesa de profesión.
Los datos no mienten: en resumen, los recursos federales directos a la sociedad civil se redujeron en más de un 70% entre 2018 y 2020, tendencia que se ha mantenido y consolidado hasta el presupuesto de 2026, reemplazando el financiamiento a organizaciones por transferencias directas a beneficiarios.

Esto es preocupante y nos obliga, como mexicanas y mexicanos a accionarnos, así que le invito a levantar la voz, a indignarse, a sorprenderse, a dar un voto de castigo, a opinar en redes, a decirles que por lo menos sientan vergüenza por esta sarta de omisiones y daños que están causando a miles y miles de personas en México. Ojalá que con el casi 1 billón de pesos que se destinan a los programas de bienestar bastara para cambiar la realidad de la gente, pero la verdad es que el desarrollo social y la asistencia social van de la mano, para atender lo que realmente importa.
Le aconsejo querido lector que done a AMPIP, a fundaciones que estén bien conformadas, que su causa lo llene, que se involucre, que done una cantidad cada mes, para que las OSC hagan su trabajo y sigan haciendo lo que siempre han hecho: hacer un mejor país para todas y todos.
Mi reconocimiento a todas las personas que a pesar de todo, siguen siendo esa esperanza que cada vez se ve mas lejana en nuestro país. Su trabajo, amor y vocación, merecían unas palabras de agradecimiento a su gran labor.






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