
Como Diputado Federal comprometido con el progreso y el bienestar de todas las mexicanas y mexicanos, en especial con las y los oaxaqueños del Distrito 8 Federal que represento, me enorgullece compartir los avances significativos logrados en la Cámara de Diputados durante las sesiones del 15 al 17 de octubre de 2025. En un acto de responsabilidad colectiva y visión transformadora, aprobamos la parte de ingresos del Paquete Económico 2026, un conjunto de cuatro documentos normativos (se expide la Ley de Ingresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal de 2026, y se reforman el Código Fiscal de la Federación, la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios -IEPS- y la Ley Federal de Derechos) que sientan las bases de un México más equitativo, resiliente y enfocado en la salud de su gente.

La Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, a través del Secretario de Hacienda, presentó un paquete equilibrado y eficaz que proyecta ingresos totales por 10.2 billones de pesos para 2026, lo que representa un incremento real del 5.89% respecto a 2025. Esto equivale a 891,667.9 millones de pesos adicionales, con un enfoque especial en ingresos presupuestarios de 8.72 billones de pesos, es decir, un aumento real del 4.6%.
Los ingresos del Gobierno Federal muestran un incremento significativo principalmente por una mayor recaudación tributaria, que aumentará 6.49% real, destacando rubros como comercio exterior (62.17%), bebidas saborizadas (67.89%) y juegos con apuestas (31.05%).
Esta ampliación es resultado de una estrategia inteligente para financiar el desarrollo nacional. Por ejemplo, los ingresos de PEMEX crecerán 9.06% real, lo que representa 110,809 millones de pesos adicionales, mientras que los derechos federales aumentarán 10.38% real.
Estas cifras muestran el verdadero impacto del paquete: recaudación más eficiente para invertir en educación, salud e infraestructura.

Las reformas aprobadas conforman una estrategia integral que fortalece las finanzas públicas y prioriza el bienestar de la población, en plena sintonía con los ideales de justicia social y desarrollo sostenible de la Cuarta Transformación. Más allá de los números, estas modificaciones buscan corregir desigualdades estructurales, combatir la evasión fiscal que durante años debilitó al Estado y fomentar un estilo de vida más saludable y consciente.
La propuesta de la Presidenta Sheinbaum es un ejemplo de planeación estratégica y justicia social que apuesta por generar recursos de manera inteligente, mediante una mejor eficiencia recaudatoria y la regulación de sectores específicos. Esto permite fortalecer programas sociales, de infraestructura y servicios de salud, asegurando que los beneficios lleguen directamente a quienes más lo necesitan.
Las reformas al Código Fiscal de la Federación fortalecen las facultades del SAT con herramientas más sólidas para enfrentar el fraude fiscal, agilizar auditorías y sancionar con firmeza las redes de facturación falsa y el contrabando de combustibles. Estas medidas no solo cierran brechas históricas de evasión, sino que también simplifican la vida de los contribuyentes honestos, eliminando trámites innecesarios y ampliando plazos para sus operaciones cotidianas. Imaginemos un sistema fiscal menos burocrático y más justo, en donde emprendedores, familias y negocios puedan concentrarse en lo que realmente importa: crecer, generar empleo y mejorar su calidad de vida.
En la Ley Federal de Derechos, se actualizaron las cuotas por servicios en sectores como migración, banca, aviación y telecomunicaciones, con el objetivo de reflejar costos reales. Cada peso recaudado busca traducirse en beneficios tangibles: mejor infraestructura, servicios públicos más eficientes y comunidades más seguras y conectadas.
Uno de los pilares del Paquete Económico en materia de ingresos es la reforma a la Ley del IEPS, que ajusta los impuestos en sectores clave con un doble propósito: recaudar de manera responsable y proteger la salud pública.
Destaco, particularmente, el incremento en la cuota aplicada a bebidas saborizadas con azúcares y edulcorantes añadidos. Esta medida amplía el espectro de productos gravados y establece controles más estrictos para evitar exenciones indebidas, con el fin de desincentivar el consumo excesivo de bebidas que han contribuido a enfermedades silenciosas en nuestro país.

México ha enfrentado durante años un consumo alarmantemente alto de este tipo de bebidas, que se ha convertido en un factor determinante en el aumento del sobrepeso, la obesidad y enfermedades crónicas. Al elevar este impuesto, no solo se generan recursos adicionales para el erario, sino que se envía un mensaje claro y contundente: la salud es un derecho, no un lujo. Esta política promueve una transición hacia opciones más saludables, como agua natural, infusiones o bebidas sin azúcares añadidos, fomentando hábitos que fortalecen cuerpo y mente.
Los beneficios son incuestionables. Experiencias internacionales han demostrado que medidas similares reducen significativamente el consumo de azúcar, previenen miles de casos de enfermedades y alivian la presión sobre los sistemas de salud. En el caso de México, esto se traduce en familias más sanas, menos complicaciones médicas evitables y mayor inversión en prevención, educación nutricional y atención médica de calidad.

Como Diputado Federal, considero esta reforma un acto de empatía y visión a futuro: protegemos a las nuevas generaciones de riesgos innecesarios, mientras construimos una sociedad en donde el bienestar físico y emocional sea prioridad.
Otras actualizaciones al IEPS, como las aplicadas a tabacos, productos con nicotina, juegos de apuestas y videojuegos con contenido violento, complementan esta visión. Al desincentivar el consumo de productos nocivos, reducimos los riesgos de enfermedades graves y fomentamos entornos más sanos y seguros. Estas medidas se basan en prácticas internacionales exitosas, diseñadas para ser efectivas sin ser punitivas, siempre orientadas a mitigar daños sociales y de salud.
La aprobación de esta parte del Paquete Económico refleja el liderazgo visionario de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y el trabajo de su equipo en Hacienda, que han diseñado una propuesta que fortalece las finanzas nacionales, atiende de raíz los problemas estructurales relacionados con la evasión fiscal y fortalece las políticas en materia de salud pública. Este paquete integral asegura un flujo de recursos que impulsa la justicia social y el desarrollo incluyente, con énfasis en proteger lo más valioso: el bienestar de las y los mexicanos.

Aun reconociendo estos avances, somos conscientes de que queda camino por recorrer, especialmente en el ámbito de la salud pública. Desafíos como la obesidad y las enfermedades crónicas demandan un esfuerzo sostenido, educativo y preventivo, que garantice acceso universal a servicios médicos y fomente una cultura del bienestar integral.
Estoy convencido de que estas reformas sembrarán un impacto duradero: economías locales más sólidas, comunidades más saludables y un país más justo y solidario. Juntos, estamos construyendo un México próspero, comprometido y con salud para todos.






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